Sal de tu zona de confort sin fracasar en el intento.

Hoy y ahora sabes lo que te gusta de tu vida y lo que no. Al igual de tu pasado. Sabes que cosas te gustaría cambiar y cuales sin duda recordarás por el resto de tu vida. La pregunta que te debes hacer es si eres plenamente feliz con lo que eres ahora. Puede ser que seas feliz con lo que haces ahora, porque te encuentras en tu zona de confort, y la otra es que estes buscando una manera de ir más allá y conseguir algo nuevo para mejorar tu vida, un objetivo, un sueño, un hábito.

Todos vivimos en una zona de confort, esta zona metafórica en la que estamos acostumbrados a vivir, y lo que sucede en ella nos resulta de los más normal y cómodo. Porque lo conocemos, como por ejemplo: el tráfico de la ciudad, el trabajo de oficina, pasar tiempo en las redes sociales, salir de compras, incluso discutir con la pareja, aguantar a un vecino ruidoso, etc. Y es normal que te sientas bien y no quieras salir de esa zona, porque tu cerebro es flojo y no le gusta que lo pongas a trabajar.

A unos pocos pasos de esa zona de confort se encuentra la zona de aprendizaje. Es posible que te sientas familiarizado con esta zona, como lo dice su nombre es cuando te expones voluntaria o involuntariamente a nuevas experiencias, sensaciones, aprendizaje. Suele suceder cuando conoces lugares nuevos, culturas, aprendes un nuevo idioma una nueva habilidad y actividad, etcétera. Hay quien se siente muy cómodo en esta zona y constantemente esta buscando obtener este tipo de experiencias. Pero también hay a los que no. Los que prefieren no exponerse y evitan a toda costa entrar en esta zona y la evitan a toda costa.

La zona que sigue más allá de la frontera de zona de aprendizaje es la zona del pánico. Es donde la mayoría no se atreve a entrar e incluso te advierten que en esa zona te pueden pasar cosas muy graves. Te puede ir mal, fracasar, perderlo todo. Tirar la vida por la borda. ¿Qué hay en esta zona del pánico? simplemente lo totalmente desconocido. Si pensamos en el mito de la caverna de Platón. Podríamos situar la zona de pánico a la parte cuando el esclavo logra liberarse de las cadenas y sale de la cueva, al estar sus ojos acostumbrados a la oscuridad, no puede ver con claridad el exterior. Y eso lo que nos sucede. Al no poder ver y entender con claridad lo que estamos haciendo, es posible que queramos regresar a la oscuridad (zona de confort) y evitar el miedo a lo desconocido o lo que nos pueda pasar si continuamos en esa zona.

Mas allá de la zona de pánico está la zona mágica. La zona de los grandes retos. Descubres un mundo nuevo, comienzas a ver con claridad y ves las oportunidades que te llevarán a conseguir tu objetivo. En el mito de la caverna, el esclavo al darse cuenta de la verdad, decide regresar a contarles lo que vio afuera y avisarles que lo que han estado viendo es una mentira. Ellos lo tratan de mentiroso, alborotador, loco. Eso suele pasar a la gente que se encuentra en esta zona y trata de hablar con alguien de la «cueva». No desperdicies tu tiempo ni tu energía en esos «esclavos». Es momento de ponerse a trabajar. Los esclavos te seguirán diciendo que estas mal, que dejes de hacer lo que haces, que vuelvas con ellos y te pongas las cadenas. Te desacreditarán, se burlaran, no creerán ni en ti ni en tu proyecto. Ya verás cuando tengas éxito, los que te dieron la espalda te buscarán y te dirán que siempre creyeron en ti. Por otro lado la parte emocional te pondrá grandes tentaciones. Yo mismo me he encontrado en esta zona y he regresado a la antigua zona de confort. Por miedo. Miedo al que dirán, miedo a perderlo todo, miedo a perder dinero. Y si tú has estado en ese lugar como yo, y has regresado a tu zona de confort, lo sabes, no vale la pena renunciar. Si ya has llegado a este punto, es mejor que la motivación salga victoriosa. Y para ellos es necesario que tengas bien claro para donde vas. Porque sin una razón clara y profunda que te motive a salir de esa zona, es la causa principal para que declines con tu objetivo.

¿Cómo no fracasar en el intento de salir de la zona de confort?

Para salir de la zona de confort debes primero de quererlo, tener una razón para hacerlo y estar preparado. Debes de estar consciente de que lo que vas a hacer supone un gran esfuerzo energético físico y mental. Un deseo que se debe de alinear con tu voluntad. ¿Será difícil? Lo será, porque salir de la zona de confort es precisamente eso, hacer algo que no conoces y tu cerebro tampoco lo quiere hacer. Pero en tu vida toca decidir si quieres ser personaje principal, secundario o relleno. En las historias de ficción, el personaje principal al inicio de la historia se encuentra en su zona de confort, luego hay algo que la altera y el personaje tiene que tomar una decisión, que básicamente una de ellas le llevará no hacer nada y quedarse como estaba y la otra lo lleva fuera de la zona de confort. Y es en esa donde comienza la historia. Si no hay un deseo, no hay un motivo para salir de la zona de confort no hay historia.

Si ya has llagado hasta esta parte de este post, pues ya es hora de que vayas tomando lápiz y papel para comenzar tu plan de escape de tu zona de confort. Debes de tener claro a dónde vas, y por qué lo vas a hacer, sé sincero contigo mismo, busca la verdadera razón. Utiliza el método de los cinco porqués, comienza por preguntarte cinco veces la razón por la que quieres hacer algo. Tal vez te des cuenta de que no tienes las verdaderas razones o des con el clavo que te servirá de motivación para este proceso.

El siguiente paso es comenzar a purificar tu mente, desechar todo aquello que no te gusta de ti. Desde niños nuestros familiares, amigos y conocidos nos han imputado las etiquetas de personas que nonos describen. Etiquetas que no nos hacen sentir cómodos. El flojo, el egoísta, el tacaño, el energúmeno, la vanidosa, tonto, tímido, etc. Toma las etiquetas positivas que mejor te definen y compórtate como esa persona. La mente es poderosa, pero a la vez es selectiva y limitada. Utiliza esta cualidad a tu favor. La mente sólo atienda a lo que has puesto en prioridad y lo convierte en foco de atención. Cuando se me metió la idea de comprar un motocicleta, comencé a ver muchas motocicletas en la calle, una tras otra. Como si de pronto se pusieran de moda, veía motos por todas partes, comerciales, revistas, fotografías. Mi mente estaba enfocada a el tema de las motocicletas. Las embarazadas ven de pronto a muchas embarazadas, te quieres poner un negocio de algo y de pronto comienzas a ver por la ciudad ese negocio que quieres. Uno ve lo que desea. Ya te imaginas que pasa cuando tu mente esta enfocada en problemas. Así es, comienzas a ver problemas por todas partes.

Si no deseas que algo ocurra, ¿para qué pensar en ello? Pensarás que es huir del problema, pero en realidad primero piensa un poco como los Filósofos Estoicos: ¿Ese problema tiene solución? Sí, ¿depende de ti? Sí, entonces haz lo que esté en tus posibilidades para resolverlo. Una vez que hayas intentado todo lo posible y sigue sin resolverse el problema, deja que continue tu vida con tranquilidad. Si El problema no depende de ti, no mal gastes tu tiempo ni energía en ello. Deja de tratar de controlar lo que no puedes y serás más feliz. Ten por seguro que la mayoría de las cosas que te preocupan no sucederán.

Identifica tu talento, todos tenemos un talento aunque pensemos que no. Si aún no lo has identificado, comienza a escribir un diario de éxitos de tu vida, identifica en lo que has destacado, lo que has logrado y te ha causado grandes satisfacciones. Comienza a introducir un pensamiento y lenguaje positivo en tu día a día. Repite en cada momento alguna frase positiva que te motive. El lenguaje positivo comenzará a introducirse en tu mente y expulsará el negativo. Si ya tienes identificado tu talento, no desperdicies el tiempo tratando de pulir otro que no tienes. Primero enfoca tu energía en potenciar el que tienes. No importa qué tan insignificante parezca. Si lo llevas más allá de los limites enfocado en un propósito, grandes cosas sucederán.

Por último, mantén una imagen pública de ganador. Cambiar tu postura puede mejorar las situaciones. Mantén la frente en alto, la mirada concentrada y sobre todo trata de mantener una sonrisa en tu cara. Porque a diferencia de muchos, estas en el camino de lograr algo importante. Recuerda que para lograr el éxito en cualquier cosa que te propongas además de poner el corazón en ellos y desearlo hasta los hueso, debes de disfrutar el camino. La felicidad procede al éxito. No el éxito a la felicidad. Si no eres feliz en el proceso, cambia de plan (por ahí no es), pero no te confundas, no quiere decir que en el camino correcto lo tengas despejado, te encontrarás con mil obstáculos en tu camino. Los habrá, te lo aseguro. No hay caminos cortos, ni trucos. No tengas miedo al fracaso, porque vas a fracasar, el fracaso no es malo y muchas veces inevitable. Se aprende más de las derrotas que de las victorias. Muchas veces sólo vemos el éxito de las personas pero no el lado «B», esas personas mantienen una lucha constante con el fracaso, pero esa lucha ya es parte de su zona de confort, por lo que se sienten muy cómodas en el terreno de batalla (han incrementado el tamaño de su zona de confort). Cuando pierden se levantan con más fuerza y cuando ganan van por batallas más grandes.

Carlos Ernesto Millán

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